Casi nadie dice "tengo caída capilar". Lo que dice es dónde la ve: la maraña en la rejilla del desagüe, los pelos en la almohada, el cepillo que ya no se limpia con dos tirones.
La respuesta corta
El cabello se cae por cinco causas principales: cambios hormonales, un episodio fuerte que vivió el cuerpo (estrés, una operación, una dieta restrictiva), falta de nutrientes, un patrón que viene de familia y el maltrato diario por calor, tinturas o tomas apretadas. Perder entre 50 y 100 cabellos al día es normal: lo que importa es cuando cambia el ritmo. Las tres primeras suelen ser reversibles cuando se resuelve la causa.
Si llegaste hasta acá es porque lo estás viendo. Y antes de explicarte cada una quiero decirte algo: la caída casi nunca es el problema. Suele ser el síntoma de otra cosa. Por eso este artículo no parte por qué comprar, parte por entender qué te está pasando.
Soy Daniela Caraboni y fundé ILEV Routine en Chile el 2023, después de vivir mi propia caída postparto y no encontrar nada honesto en el mercado. Así que esto no te lo escribe un equipo de marketing.
Primero: cómo funciona el pelo que sí tienes
Esto es corto y explica casi todo lo que viene después.
Cada hebra de tu cabeza vive su propio ciclo, independiente de las demás. Tiene tres fases:
Anágena
La fase de crecimiento. Dura entre 2 y 7 años, y ahí está alrededor del 85% de tu pelo en cualquier momento.
Catágena
Una transición corta, de dos a tres semanas. La hebra deja de crecer y se prepara para soltarse.
Telógena
El reposo, alrededor de tres meses. Entre un 10% y un 15% de tu pelo está acá, esperando su turno de caer.
Como cada hebra va por su cuenta, la caída se reparte y no la notas. Lo que sientes como "se me está cayendo el pelo" casi siempre es una de dos cosas: o muchas hebras entraron juntas a la fase de reposo, o las que están creciendo lo hacen más finas y por menos tiempo.
Con eso en la mano, las cinco causas se entienden solas.
1. Tus hormonas se movieron
Es la causa más frecuente en mujeres y la que menos se explica.
Hay momentos de la vida en que el equilibrio hormonal cambia fuerte: después de un parto, al dejar o empezar un anticonceptivo, en la perimenopausia, o alrededor del ciclo menstrual en algunas personas. En esos cambios, hebras que estaban tranquilas creciendo pasan antes de tiempo a la fase de reposo. Tres meses después, se sueltan todas juntas.
Por eso la caída casi nunca coincide con el evento que la gatilló. Cuando la ves en el desagüe, la causa ya pasó hace un par de meses.
Dato que tranquiliza: este tipo de caída se reparte por toda la cabeza, no deja zonas peladas, y en la mayoría de los casos se estabiliza sola entre los 6 y los 12 meses.
2. Tu cuerpo pasó por algo fuerte
Una operación. Una fiebre alta. Un duelo. Una dieta muy restrictiva. Meses de dormir mal y andar apurada. Un susto grande.
El cuerpo tiene una lógica de prioridades bastante clara, y el cabello no está arriba en esa lista. Cuando algo demanda recursos, lo primero que se pausa es lo que no es vital. El pelo lo es poco.
"Estrés llorar veo cada día mas cabello en mi almohada en el cepillo tengo mucha caída"
Eso lo escribió una clienta en una encuesta nuestra, tal cual, con las palabras que le salieron. Lo dejo sin corregir porque así se siente de verdad. Y lo cuento porque el patrón que describe se repite muchísimo: la caída aparece cuando el episodio difícil ya está pasando, no durante.
Igual que la anterior, este tipo de caída suele ser reversible cuando la causa se resuelve. El pelo vuelve a su ritmo, pero el ritmo del pelo es lento.
3. Te está faltando algo en la nutrición
El cabello se construye con lo que comes. Es de las primeras cosas que se resienten cuando falta algo, justamente porque el cuerpo lo considera prescindible.
Los que más se repiten en Chile: hierro y ferritina bajos, especialmente en mujeres con reglas abundantes. Proteína insuficiente en dietas muy restrictivas. Y déficits de zinc o vitamina D.
Acá hay dos claims oficiales que vale la pena conocer, porque son de los pocos respaldados a nivel de nutriente y no de producto: el zinc contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales, y la biotina también contribuye a mantenerlo en condiciones normales.
Ojo con la trampa: eso no significa que tomar zinc y biotina de más te vaya a dar más pelo. Significa que si te falta, el cabello lo nota. Suplementar sirve cuando hay algo que reponer, no como bonus.
Antes de suplementar por tu cuenta: pide un examen. Hierro, ferritina, vitamina D y tiroides son los cuatro que más rendimiento dan. Es información que cambia lo que tienes que hacer, y sale más barato que meses de probar a ciegas.
4. Viene de familia
Esta es la que más gente teme y la peor explicada de todas.
Existe un patrón de adelgazamiento capilar que se hereda y afecta tanto a hombres como a mujeres. No funciona como las anteriores: acá no es que se caiga más pelo de golpe, es que las hebras nuevas van saliendo cada vez más finas y cortas, en zonas específicas. En hombres suele partir por las entradas y la coronilla; en mujeres, por la línea de la partidura, que se va viendo más ancha.
Si te reconociste, quiero que leas esta parte con calma, porque acá es donde más se rinde la gente.
La genética marca la tendencia. No marca el calendario.
Heredar el patrón no significa que el resultado esté escrito ni que no valga la pena hacer nada. Significa que en tu caso el cuidado importa más y hay que sostenerlo por más tiempo. Y significa también que conviene empezar antes: es mucho más fácil cuidar la hebra que todavía tienes que esperar a que la zona se despueble.
Si el adelgazamiento avanza rápido o te deja zonas marcadas, esto amerita una consulta con un dermatólogo. No lo digo por cubrirme: lo digo porque hay opciones médicas que nosotras no somos, y mereces conocerlas.
5. Lo que le haces al pelo todos los días
La menos glamorosa y la más fácil de corregir.
Tomas apretadas todos los días, siempre en el mismo lugar. Plancha o secador muy caliente sin nada que proteja. Decoloraciones seguidas. Extensiones pesadas. Lavar con agua muy caliente.
Y una que casi nadie revisa: tu cepillo. De verdad. Si cada vez que te peinas sientes que el pelo se enreda y tironea, puede que estés quebrando cabello sin darte cuenta, y después lo confundes con caída.
Porque acá pasan dos cosas distintas que conviene separar. Una es quiebre: la hebra se corta a mitad de camino, y eso no es caída aunque se vea igual de mal en el lavamanos. La otra es tensión sostenida en la raíz, que sí puede terminar afectando el folículo si se mantiene años.
Cómo distinguirlas, y esto te lo puedes hacer hoy: si el pelo que se te queda en la mano tiene un bulbito blanco en la punta, se soltó desde la raíz. Si está cortado parejo y sin bulbo, es quiebre.
Y si estás leyendo esto por otra persona
Nos pasa mucho más de lo que imaginábamos. Una parte importante de quienes nos escriben no son quienes tienen la caída: son la pareja, la hija, la mamá. Una clienta nos contó que le compró el tratamiento a su hija adolescente porque con el estrés de los estudios se le empezó a caer. Otra se lo llevó a su abuela de 99 años.
Si eres tú quien está buscando por otro: todo lo de arriba aplica igual. Y el hecho de que estés averiguando ya es parte del cuidado.
Cuándo dejar de googlear y pedir hora
No reemplazamos a la medicina y no quiero que esto te quede ambiguo. Hay señales que merecen una consulta dermatológica y no una compra:
Si aparecen zonas donde el pelo no vuelve. Si hay picazón fuerte, dolor, ardor o descamación marcada en el cuero cabelludo. Si la caída empezó de golpe y muy severa. O si viene con otras cosas que no calzan, como fatiga extrema, cambios de peso o alteraciones en la piel y las uñas.
En esos casos un especialista puede pedir exámenes y descartar causas que nosotras no abordamos. Pedir ayuda no es exagerar.
Qué sí puedes hacer mientras tanto
No puedo prometerte que detengas la caída en una semana. Nadie honesto puede, y ese es justamente el filtro que te sirve para elegir a quién creerle.
Lo que sí sabemos que ayuda se resume en tres frentes, y ninguno es un producto:
Por dentro. Revisa que no te falte nada. Come suficiente proteína, hierro y micronutrientes. Si hay un déficit, corregirlo cambia más que cualquier otra cosa de esta lista.
Por fuera. Cuida el cuero cabelludo, que es donde nace el folículo, y trata bien la hebra que ya tienes: menos calor, menos tensión, menos agresión química.
Con tiempo. El ciclo capilar es lento por diseño. Cualquier cambio que hagas hoy se empieza a ver en meses, no en semanas. Esto no es una advertencia, es información para que no abandones a las tres semanas creyendo que no sirvió.
Qué hacemos nosotras, por si te sirve
Por si llegaste por Google y no nos conoces: ILEV Routine es una marca chilena de bienestar capilar. Trabajamos la caída desde los dos frentes que te mencioné arriba, porque es como entendí que había que mirarla.
Por fuera está el Tónico Anticaída, un cosmético que se aplica en el cuero cabelludo, sin enjuague, y se queda actuando toda la noche. Lleva BIO-CAPIGEN VEG, baicapil, ácido hialurónico y células madre vegetales, para fortalecer el folículo y dar apariencia de mayor densidad. En estudios del activo mostró una reducción de la caída del 41% en 60 días: lo cito como lo que es, un estudio del activo, no una promesa para tu caso.
Por dentro está la Bomba Nutricional, un suplemento vegano en cápsulas con biotina, zinc, 14 cepas probióticas, magnesio y vitaminas. Aporta nutrientes para tu bienestar general. Por ser un suplemento, conviene que lo consultes con tu médico, y no está recomendado en menores de 15 años, embarazo ni lactancia.
Los dos juntos forman el DÚO, y sumando el Shampoo en barra para cuero cabelludo sensible se completa el TRÍO. El DÚO y el TRÍO vienen con garantía de 90 días: si los usas con constancia y no ves cambios, te devolvemos tu dinero. No está para sumarte una promesa más, está para lo contrario, para que puedas esperar tranquila.
Lo que me gustaría que te llevaras
De las cinco causas, cuatro tienen algo en común: el cuerpo estaba priorizando otra cosa. No es que tu pelo esté fallando, es que estaba último en una lista donde había cosas más urgentes.
Entender cuál de las cinco es la tuya cambia completamente qué hacer. Y esa es toda la razón por la que escribí esto.
Si necesitas aclarar alguna duda, escríbeme en los comentarios y te respondo lo antes que pueda.
Con cariño,
Dani
Fundadora de ILEV Routine
Preguntas que me hacen seguido
¿Cuántos pelos al día son normales?
Entre 50 y 100 al día es el rango habitual, y en algunos casos perder más también entra dentro de lo normal. No existe un número mágico que separe lo normal de lo preocupante. Importa más el cambio de ritmo respecto de lo que era tu normal, y si aparecen zonas donde el pelo no vuelve.
¿Cómo sé cuál de las 5 causas es la mía?
Parte por la línea de tiempo: revisa qué pasó en tu vida dos o tres meses antes de que empezara. Un parto, una operación, una dieta fuerte, un periodo muy difícil. Si no calza ninguna y el adelgazamiento es gradual y por zonas, apunta más a un patrón heredado. Un examen de sangre resuelve la parte nutricional.
¿Se puede tener más de una causa a la vez?
Sí, y es bastante común. Un patrón heredado que estaba avanzando lento se puede acelerar con un episodio de estrés o un déficit de hierro. Por eso mirar una sola causa suele quedarse corto.
¿Cómo distingo caída de quiebre?
Mírale la punta al pelo que se te quedó en la mano. Si tiene un bulbito blanco, se soltó desde la raíz y es caída. Si está cortado parejo y sin bulbo, es quiebre, y ese se trabaja distinto: menos calor, mejor cepillo, protección térmica.
¿El pelo que se cayó vuelve?
Depende de la causa. En las caídas por hormonas, estrés o falta de nutrientes, el ciclo retoma su ritmo cuando la causa se resuelve. En el patrón heredado el enfoque es distinto: se trata de cuidar y sostener lo que hay, y por eso conviene empezar temprano.
¿En cuánto tiempo se ven cambios si empiezo a cuidarme?
El ciclo capilar se mide en meses. Lo primero que suele notarse es que se cae menos, y eso puede tomar entre cuatro y ocho semanas. Lo que se ve en el espejo llega después. Si alguien te promete resultados en dos semanas, desconfía.
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Productos que menciono en este artículo: Tónico Anticaída, Bomba Nutricional y DÚO Anticaída.

