empezó frente a un espejo
Soy Daniela Caraboni y te voy a contar cómo nació todo esto.
El Espejo
Había nacido mi hija y junto con ella, sin avisar, llegó la caída. Silenciosa, intensa, era normal ver mi cuero cabelludo irritado y enrojecido. Me asustó. Mi caída me hizo buscar ayuda en muchos productos, pero lo que encontré no fue muy alentador.
Mi caída me hizo pensar en una oportunidad de negocio que no veía del todo con claridad
Antes de ILEV, mi mundo era otro
Venía del mundo ejecutivo, de instituciones financieras y de la gestión de empresas. Cuando tuve a Leito en brazos supe que no podía dejarla. Era plena pandemia, tenía seis meses, y entendí algo sin vuelta: mi trabajo tenía que permitirme estar ella.
Los inicios fueron artesanales
Empecé a estudiar formulación de la mano de Francisca Poupin, ingeniera química y hasta hoy un pilar de esta empresa. Aunque formulaba productos para la piel y la marca se llamaba de otra forma, me equivoqué, aprendí y emprendí el camino de cambios que traen las empresas.
La Fran sigue siendo parte de nuestro equipo
Encontrar a mi equipo lo cambió todo
Estaba en una reunión eterna con Marli, que vive en Colombia, juntas le hemos dado forma y vida a ILEV Routine. Ese día tomamos una decisión difícil, soltar la línea corporal para concentrar toda la calidad en lo capilar. Fue la mejor decisión que pudimos tomar. Después de ese giro se sumaron Franco, Javi, Rosita y Josefa, nuestra nutricionista. Hoy seguimos siendo un equipo pequeño, pero con el corazón en Concepción para todo Chile.
La caída no es el final.
Bien leída, casi siempre trae un buen comienzo. Por eso no quisimos vender una promesa rápida, sino acompañar procesos reales, con sus tiempos. Cuidar por dentro y por fuera. Hablar de lo que esconde la caída capilar.
Cada cuerpo tiene su propia historia
Las personas son el centro de esta historia
Cada mensaje, cada pregunta, cada reseña, nos trae al centro de la conversación: personas. Por eso hablamos tanto de rutinas, aunque las fórmulas sean para el cabello, los cambios llegan solo cuando la persona nos permite ser parte de su cotidianidad. No queremos inventar historias, por eso le ponemos mucho amor a compartir testimonios reales, procesos reales.
Hacia dónde vamos
Llegamos hasta aquí porque miles se han preguntado por qué se cae el cabello, cómo puedo cuidarlo desde adentro, qué rutinas ayudan más a mi cuerpo sin hacerlo dependiente de un producto. Y por eso trabajamos a diario para acompañar a más personas, mientras escuchan lo que su cuerpo les está diciendo a través de la caída capilar.
Nos soñamos nuevos espacios para compartir con clientes, y devolver algo de la confianza que nos han dado.
Para mi yo del futuro:
No olvides por qué empezaste.
